La congelación social, también conocida como criopreservación de ovocitos, se ha vuelto cada vez más popular en los últimos años debido a diversos factores sociales y personales que han llevado a las mujeres a considerar retrasar la maternidad hasta etapas más avanzadas de sus vidas.
Este enfoque permite a las mujeres en sus treinta años preservar la fertilidad congelando sus óvulos para un posible uso futuro. Ofrece una opción viable para las mujeres que desean proteger su potencial reproductivo frente al declive relacionado con la edad en la cantidad y calidad de los óvulos, que es la causa de la disminución de la fertilidad que ocurre con el paso del tiempo.
Hoy en día, las mujeres a menudo persiguen una educación avanzada y oportunidades profesionales, lo que puede llevar a posponer la maternidad. Además, los cambios culturales y un enfoque creciente en la autonomía individual han contribuido a un interés creciente en la congelación social, que ofrece a las mujeres la posibilidad de priorizar sus carreras u otros objetivos de vida sin sentir la presión de formar una familia a una edad específica, permitiendo que las mujeres persigan oportunidades sin la limitación del reloj biológico.
Además, la congelación social puede proporcionar una sensación de empoderamiento y control sobre las decisiones reproductivas, permitiendo a las mujeres tomar el control de sus tiempos reproductivos y tomar decisiones informadas sobre la planificación familiar. A nivel mundial, las discusiones sobre el equilibrio entre trabajo y vida personal y la conciencia sobre la (in)fertilidad están en curso. En los últimos años, empresas como Apple y Facebook han estado pagando a sus trabajadoras por este seguro de fertilidad, permitiéndoles posponer la maternidad con mayores probabilidades de éxito. En Francia, esta técnica ahora está totalmente reembolsada para todas las mujeres entre 29 y 37 años.
Los opositores a la congelación social argumentan sobre el impacto psicológico y emocional de posponer la maternidad, los posibles riesgos asociados con depender de óvulos congelados para la concepción y la carga financiera asociada con la congelación social.
En general, tomar la decisión de someterse a la congelación social requiere considerar las implicaciones emocionales, financieras, éticas y sociales. Abordar estos desafíos implica un enfoque integral y un diálogo continuo para garantizar que las mujeres estén empoderadas para tomar decisiones informadas sobre su futuro reproductivo. ¿Avanzamos con esto?
Teresa Almeida Santos, profesora en la facultad de medicina de la Universidad de Coimbra y directora del departamento de ginecología, obstetricia, reproducción y neonatología en el hospital y centro universitario de Coimbra desde 2020, es secretaria general de la federación portuguesa de sociedades de ginecología y obstetricia y en 2023 se convirtió en directora científica de EUGIN Portugal.
